Las organizaciones están sujetas a un sin fin de tensiones que amenazan su supervivencia. Al igual que los seres humanos, la continuidad es un objetivo primordial incrustado en el ADN, sea biológico o corporativo.

Para ello, la gestión del riesgo ha sido siempre un factor clave para garantizar la permanencia como especie u organización; los riesgos climáticos han supuesto grandes obras de ingeniería, la gestión de riesgos sanitarios han permitido alargar la vida de la especie como ninguna otra en el planeta.

De esta manera el riesgo se ha convertido en un factor esencial en el desarrollo de cualquier actividad. El marco global actual a propiciado un nuevo elemento que potencia su impacto y el número de escenarios, la velocidad del cambio. La constante evolución del mercado, el marco tecnológico y sus tendencias hacen que constantemente aparezcan más amenazas y nuevos riesgos.
Hemos pasado de tener unas llaves de casa a una contraseña para el móvil, para el ordenador, para la tarjeta de crédito y varias decenas para uso informático.

Grupos de riesgos
En la actualidad hay tal cantidad de riesgos a tratar por parte de las organizaciones que cada vez es más difícil poder gestionar tanta información de forma correcta.

Derivado del cumplimiento del marco legal son necesarias actuaciones respecto a los riesgos laborales derivados de la actividad; la seguridad está cada vez más patente en nuestro negocio ya sea en forma de protección de activos (instalaciones, maquinaria,…) cómo en el ciberespacio (comunicaciones, bases de datos, ERPs,…) y, por descontado no hay departamento financiero que no disponga de un CMI (Cuadro de mando integral) que gestione los riesgos de cobros y pagos.

Toda esta pléyade de necesidades adolece de una visión divergente, proporcional a la cantidad de expertos (internos y externos) implicados, ello acaba impactando en cuatro o cinco evaluaciones de riesgos con metodologías diferentes, y lo más grave, sin ninguna relación entre ellas.

El Total Risk Management pretende mejorar el enfoque global de los riesgos que pueblan nuestras organizaciones. Podemos hablar de cuatro grandes grupos:

Riesgos financieros- todos aquellos peligros de carácter económico que amenazan nuestra capacidad de creación de beneficio

Riesgos de producto- la eficacia y la eficiencia de nuestra labor se ven cada vez más condicionada por los requisitos del cliente y el marco regulatorio de la actividad

Riesgos de seguridad- la protección de activos, del conocimiento, del fondo de comercio son claves para poder garantizar la competitividad y la supervivencia.

Riesgos de salud y sociedad- en una sociedad de “las personas”, donde el bienestar y la visibilidad son las claves para el posicionamiento las amenazas se multiplican.

Enfoque Total
El enfoque global de los riesgos supone entender las implicaciones de uno respecto a los demás, detectar la transmisión de impactos entre los diferentes engranajes y finalmente el poder abordar actuaciones concretas con un tratamiento que mejore amplias aéreas de la organización.

Se nos antojan varias correlaciones entre las actuaciones en un ámbito y su impacto en el resto. Por citar algunos ejemplos las acciones sobre riesgos financieros impactan en las inversiones a nivel de producto o servicio, seguridad y en la salud, de la misma manera la gestión de riesgos en producción mejora los costes de fabricación, la innovación impacta en los requisitos de seguridad y en la protección de los trabajadores.

Al generar una matriz se pueden identificar un sin fin de interconexiones entre los riesgos y las diferentes partes de las organizaciones. Así las actuaciones que se llevan a cabo tienen un enfoque transversal y permiten mejorar la transmisión de impactos
Este tipo de actuación permite la combinación de especialistas en materias muy concretas con planteamientos tácticos más generales que se pueden alinear directamente con las estrategias de las compañías.

Artículo publicado en empresas On-line por Juanjo Alemany