La primera pregunta que surge es ¿Para qué gestionar los riesgos? Se identifican varias causas, abreviadas como MADE2: obligación (mandatory), garantía (assurance), toma de decisiones (decision making), efectividad (effective) y eficiencia (efficient).

Generar valor significa tomar riesgos. Ya lo dijo en el siglo II a. C. Terencio: “Sin riesgo no se hace nada grande y memorable”.

Así que, en el mundo empresarial, gestionar riesgos ayudará a conseguir los objetivos que nos hayamos fijado.

Como otros sistemas de gestión, el TRM se basa en el ciclo de Shewhart-Deming de mejora continua.

De forma general, el TRM sería:
1. Planificar: Desarrollar políticas y planes
2. Hacer: Implementar y capacitar
3. Controlar: Comprobación y corrección
4. Actuar: Revisión de la gestión

Pero esto puede aplicarse a la gestión de riesgos de seguridad y salud o la gestión de riesgos de un proyecto como puede ser mudarse de casa, entre otros.
Identificar y gestionar riesgos de temas concretos (prevención, productivos, calidad…) inhibe la asignación eficiente de recursos y la gestión de riesgos comunes y riesgos derivados en toda la empresa.

Por ello es necesario conocer el perfil general de las amenazas para la empresa en su conjunto y formular una respuesta de riesgo integrada a nivel empresarial. De nada sirve actuar sobre un riesgo si con esa actuación generamos uno mayor.

Se habla de riesgo intrínseco, al riesgo que hay antes de la aplicación de salvaguardas. Y riesgo efectivo o residual, al riesgo que queda después de aplicar la salvaguarda. Pero no debemos olvidar riesgos secundarios, que son aquellos que aparecen después de aplicar una salvaguarda y que también deberemos gestionar.

En resumidas cuentas, el TRM está enfocado en la mejora continua por las siguientes razones:

– El enfoque global de los riesgos permite abordar la gestión del cambio con un componente estratégico surgido a partir de la necesidad concreta.
– Ayuda a la toma de decisiones en todos procesos clave de la organización (estratégicos, tácticos, operacionales y de conformidad)
Transversalidad en las actuaciones, ya que en el análisis de impactos se observan sus interrelaciones y sinergias, y las acciones resultantes contemplan todas las partes implicadas.
Posicionamiento preventivo ante el mercado, preparando a la organización para una mayor cantidad de escenarios posibles. Mejora la resiliencia organizacional.
– La consolidación de la filosofía holística (cultura organizacional saludable) en la organización a partir de la concienciación de cada una de las partes que la componen (accountability).

Todos ellos términos que iremos tratando en nuevos artículos.