El activo más importante dentro y fuera de las organizaciones: las personas.

A pesar de las nuevas tecnologías y la automatización cada vez mayor de las empresas, las personas siguen siendo un factor clave en ellas. Y cómo no, una fuente de riesgos a tener en cuenta.
Ya sea como personal interno (socios, empleados…) o bien externo (clientes, proveedores, usuarios…) son stakeholders (partes interesadas) que deben identificarse y conocerse sus expectativas, requisitos…para poder hacer un buen análisis de riesgos.

Las organizaciones trabajan para y con la gente y están inmersas en una sociedad que no hay que subestimar en absoluto. Las interrelaciones entre riesgos y personas son múltiples y muy diversas.
Esto significa conocer bien la empresa, el entorno y el producto o servicio; y pararse a pensar en todos aquellos actores que intervienen de una manera u otra en nuestros procesos de trabajo. El análisis concienzudo de estos u otros riesgos y, cómo vamos a tratarlos, puede evitarnos tomar decisiones precipitadas o basadas en el miedo, que pueden acarrear más problemas que beneficios. O en cualquier caso, podemos obviar alguna decisión más acertada que otra.

Si hablamos de riesgos de salud y personas, el primero que nos viene a la cabeza son los riesgos laborales. Según la ley 31/1995 de Prevención de riesgos laborales “En cumplimiento del deber de protección, el empresario deberá garantizar la seguridad y la salud de los trabajadores a su servicio en todos los aspectos relacionados con el trabajo.” Las empresas, normalmente cuentan con un plan de prevención de riesgos donde se identifican riesgos asociados a la salud y seguridad de los trabajadores y, qué medidas se deben adoptar para evitarlos o mitigarlos. Otras organizaciones van más allá y, se certifican según la norma OSHAS18001 “Sistemas de gestión de la seguridad y salud en el trabajo” para evaluar y certificar su control sobre este tipo de riesgos.

Pero, ¿Tenemos contemplado si se materializa un riesgo de este tipo, qué consecuencias puede tener sobre nuestra organización? ¿Qué medidas tomar? Tener contratado el servicio de la gestión de la prevención de riesgos no nos exime de la responsabilidad. Tener contempladas todas las posibilidades ante una emergencia de este tipo, establecer protocolos de actuación…son formas de mitigar este tipo de riesgos.
Por otro lado, hay riesgos asociados a la salud y la sociedad difíciles de ponderar, pero, pueden llegar a ser muy significativos: es el valor de los intangibles dentro de una empresa. Como por ejemplo, la reputación o los valores asociados a una marca.

Un buen gestor de riesgos puede anticiparse a situaciones no deseadas o bien potenciar aquellas de las que podemos obtener un beneficio. Pero sobretodo no debemos olvidar una herramienta clave en este tipo de riesgos: La comunicación.

Se pueden llegar a mitigar o hacer desaparecer riesgos si conseguimos una buena comunicación.
La comunicación es inherente a las personas. Y para realizar una buena comunicación hay que saber qué comunicar, quién lo va a hacer, a quién, cuándo y cómo se va a hacer.

Es una competencia realmente imprescindible en la sociedad actual y en las empresas. Por ello, las empresas deben disponer de planes de comunicación ante posibles materializaciones de riesgos.

Otros ejemplos con consecuencias en la productividad de las organizaciones relacionadas con estos tipos de riesgos son: los conflictos entre personas, conflictos entre departamentos, conflictos culturales… y sin olvidar cómo afrontar un crecimiento del negocio o bien una disminución de la carga de trabajo que afectarán directamente a los recursos humanos y a los cuales las organizaciones deberán hacer frente.

Artículo publicado en empresas On-line por Montserrat Sardina