La reciente pandemia por COVID19 ha sido capaz de detener la sociedad y la economía. Hay sectores con futuro incierto y, a la espera de los nuevos hábitos de consumo, el grado de profundidad de la crisis que se avecina es motivo de acaloradas discusiones.
Como siempre, la economía es muy sensible a cualquier factor que, aunque parezca externo, acaba afectándola y en muchas ocasiones sumiéndola en una crisis.

Hay varios casos de crisis puramente financieras: en 1.929 el caso del crack bursátil o en 2008 el hundimiento financiero del sistema de hipotecas “basura”. Pero hay muchas otras que se han contagiado por factores políticos o sociales: en 1.973 se produjo la crisis del petróleo por condiciones puramente políticas o, no es necesario recordar, los dos conflictos mundiales del pasado siglo.

Por ello, la gestión de crisis no debería ser ajena a la cotidianidad de la vida empresarial y social. Existen diversas herramientas que ya existen en el mercado para poder afrontar las situaciones de crisis y recuperación, a este amplio grupo, se añaden herramienta “ad hoc” pensadas para el actual escenario.
Vamos a hacer un repaso de las actuales herramientas del mercado.

ISO31000 de Gestión de riesgos

En primer lugar, esta norma, aunque no certificable, establece el marco de referencia para la gestión de riesgos, factor esencial en el resto de normas que veremos a continuación.
El hecho de disponer de una herramienta de gestión de riesgos nos facilita la capacidad de planificación en tres momentos temporales diferentes.
En primer lugar, nos permite desarrollar actuaciones preventivas sobre los escenarios futuros a corto plazo que nos podemos encontrar, actualmente hay de dos ejemplos muy claros: la crisis económica que vamos a sufrir en los próximos meses y la posibilidad de otra oleada de pandemia el otoño que viene.

En segundo lugar, nos permite la gestión del riesgo en la situación actual de desescalada y reencendido de la actividad que supone salir del estado de alarma. La nueva normalidad nos impone retos que requieren de la capacidad de saber correr riegos de forma inteligente. En este caso ejemplos claros son: la reutilización o redefinición de espacios en las organizaciones, la contratación de nuevo personal o el análisis del impacto del cambio de los hábitos de consumo.

Y finalmente, en tercer lugar, utilizar las lecciones aprendidas de los escenarios a corto y medio plazo para poder diseñar estrategias a largo que permitan garantizar la supervivencia del negocio. Aquí los ejemplos fundamentales serían: la revisión del modelo de negocio al escenario futuro, el modificar y adaptar los planes de contingencia desarrollados para superar crisis venideras y el establecimiento de una cultura del riesgo a todos los niveles de forma transversal.
Esta norma tendría que ser libro de cabecera de cualquier organización

ISO22301 de Continuidad de Negocio

Una de las normas más especificas y con mayor proyección debido a la actual crisis es, sin duda, la norma orientada a la continuidad de negocio, ya que esta norma aborda de lleno la supervivencia de las organizaciones dada una situación de desastre.
Esta norma certificable permite desarrollar herramientas como el PCN (Plan de continuidad de negocio), el BIA (Business Impact Analysis), el RTO (Recovery Time Objective), el RPO (Recovery Point Objective),…

Todas estas herramientas permiten fortalecer la resiliencia de la organización y mejorar la capacidad de respuesta ante emergencias críticas.
Esta norma es aconsejable para todas las organizaciones en general, ya que actualmente hemos pasado a unos niveles de supervivencia de 16 años cuando hace un par de décadas estábamos en márgenes superiores a los 30.

ISO22320 de Gestión de emergencias

Esta norma, bastante desconocida, supone la metodología ideal para tratar las fases durante una emergencia, en sus tres pilares establece la necesidad de disponer de información contrastada, desarrollar procedimientos de mando y control para tratar las emergencias de forma eficaz y eficiente y finalmente establecer los flujos claros de comunicación y coordinación.

Esta herramienta actúa en el momento preciso en que se activa la emergencia si bien tiene un desarrollo preventivo que permite mejorar la planificación y la eficacia de la respuesta. Además, está totalmente alineada con los planes de contingencia y autoprotección solicitados actualmente por parte de la administración pública.
Este estándar es aconsejable para aquellas organizaciones que disponen de infraestructuras críticas y en las que las situaciones de emergencias puedan suponer un gran impacto en la sociedad.

ISO45001 Gestión de la Seguridad y Salud en el trabajo

De todas las normas, ésta es la que más claramente está enfocada a las personas, el hecho de disponer sistema de gestión vinculado a la prevención de riesgo laborales pone a los integrantes de las organizaciones en el centro del sistema.

Es un estándar donde se contemplan tres tiempos diferenciados de forma muy clara. La inicial evaluación de riesgos permite determinar de forma preventiva aquellos escenarios y peligros que pueden a afectar a la salud de las personas, en un segundo estadio la ejecución de planes preventivos permite actuar sobre controles y salvaguardas, y por último la gestión de incidentes, accidentes y emergencias actúa cuando se materializan situaciones definidas en el análisis previo o escenarios nuevos que a su vez pasarán a alimentar la gestión de riesgos identificada en el primer momento.
Esta norma es aconsejable a todas las organizaciones en general, ya que permite reducir la accidentabilidad, el absentismo y mejora el ambiente de trabajo.

Certificaciones de Buenas Prácticas COVID19

Actualmente las certificadoras, en relación a la pandemia por COVID19, han lanzado una serie de productos de certificación, enfocados a las buenas prácticas para el cumplimiento de requisitos legales y de seguridad.

Estos requisitos abarcan desde las condiciones de seguridad y salud de espacios y trabajadores, pasando por el cumplimiento del marco legal en cuanto a medidas de desconfinamiento, hasta la gestión de riesgos, que nos ayudará a llegar más preparados al próximo escenario.
Varias certificadoras proponen certificación en buenas prácticas Covid19, Clean Site orientada a hostelería, restauración y comercio, Covid19 Free con un enfoque más sanitario o V-Safe que nos plantea un protocolo de certificación para oficinas e industrias.
Estos ámbitos permiten abarcar en su totalidad los requisitos y necesidades que tienen las organizaciones para recuperar su nivel de actividad acorde a la Nueva Normalidad.

De la misma manera que la Q de Turismo en hoteles o las GMP (Good Manufacturing Practice) en farmacia, son certificaciones de ámbito local en las que la entidad de certificación emite un certificado que, si bien no dispone de un reconocimiento superior de una entidad de control nacional o internacional, supone una herramienta de notoriedad.
A diferencia de los estándares ISO anteriores estas normas vinculadas al reconocimiento de buenas prácticas, suponen un reconocimiento reputacional, lo que permite un mejor posicionamiento frente a la competencia y una mejora de la marca.
Estas normas son aconsejables para todas aquellas organizaciones que entienden que la situación derivada de la pandemia puede ser una oportunidad de negocio para fortalecer la marca en el mercado.

Valor añadido de las certificaciones

Cada una de las herramientas expuestas tiene un valor añadido intrínseco que deriva de la mejora de procesos y metodologías para el tratamiento de situaciones de emergencia, contingencia o recuperación, además las ventajas de la certificación impactan en la percepción del mercado y en el fortalecimiento de la marca.

Por otro lado, la bondad de la certificación estriba en el hecho que una tercera parte revisa nuestro modelo metodológico y su monitorización. De esta manera actúa como inductor para la concienciación y el cambio de vicios por hábitos de las organizaciones, consolidando la función de los sistemas de gestión que se basan en pasar de sensaciones a datos. Esto es la clave para la mejora de la toma de decisiones, ya que podemos apoyar nuestros argumentos en datos objetivos que nos permiten correr riesgos de forma inteligente.

Finalmente, en el mundo empresarial es cada vez más necesario poder disponer de reconocimiento de terceros para acceder a determinados mercados y sectores, siendo de ayuda en los procesos de alta como proveedor de las grandes empresas en las ratios de puntuación o en el momento de pasar por su proceso de reevaluación de proveedores.